viernes, 28 de agosto de 2015

Terapia de Juego no directiva

Terapia de Juego No Directiva 

La terapia de juego está centrada especialmente en el niño. 
Se le proporciona un espacio para expresar sus emociones, sentimientos y problemas por medio del juego, de la misma forma en que un individuo verbaliza sus inquietudes así funciona el juego con el niño. Mediante el mismo el niño puede expresar temores, sentimientos de fracaso, tristeza, soledad, desadaptación, enojo etc. 



La terapia no directiva supone que cada individuo tiene dentro de sí la capacidad de resolver sus propios problemas y no solo eso sino también lleva el impulso de crecimiento, en el que la conducta madura llega a ser más satisfactoria que la inmadura. En el contacto terapéutico existe una constante configuración en la personalidad del niño, existen reorganizaciones de las experiencias, así como actitudes, pensamientos y sentimientos que hacen posible llegar a la introspección. 
Es fundamental en esta terapia dar PERMISIVIDAD al niño de ser como es, se le brinda total aceptación para que se desarrolle, crezca y actúe en la libertad, esto brinda la oportunidad de que el niño aprenda a conocerse y actuar de forma franca y abierta. El terapeuta actúa como un observador y le refleja al niño las emociones que éste presenta o expresa, le clarifica o le hace tomar consciencia de lo que el niño refleja en el juego. 

La terapia constituye un medio de autoexpresión, el niño tiene la oportunidad de actuar abiertamente sentimientos acumulados de tensión, frustración, inseguridad, agresión, temor, perplejidad y confusión mediante el juego. Cuando el niño se enfrenta a ellos aprende a controlarlos o rechazarlos. Cuando el niño descubre esta relajación emocional y el poder controlar y pensar por sí mismo alcanza una madurez psicológica y una realización plena.

8 principios

Los principios básicos que guían al terapeuta en todos sus contactos terapéuticos no-directivos son muy sencillos, pero de enormes probabilidades cuando son ejecutados con sinceridad, consistencia e inteligencia. Los principios son los siguientes: 

1. El terapeuta debe desarrollar una relación interna y amigable con el niño, mediante la cual se establece una armonía lo antes posible. 

2. El terapeuta acepta al niño tal como es. 
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3. El terapeuta crea un sentimiento de actitud permisiva en la relación, de tal forma que el niño se siente libre para expresar sus sentimientos por completo. 

4. El terapeuta está alerta a reconocer los sentimientos que el niño está expresando y los refleja de nuevo hacia él de tal forma que logra profundizar más en su comportamiento. 

5. El terapeuta observa un gran respeto por la habilidad del niño para solucionar sus problemas, si a éste se le ha brindado la oportunidad para hacerlo. Es responsabilidad del niño decidir y realizar cambios. 

6. El terapeuta no intenta dirigir las acciones o conversación del niño en forma alguna. El niño guía el camino; el terapeuta lo sigue. 

7. El terapeuta no pretende apresurar el curso de la terapia. Este es un proceso gradual y, como tal, reconocido por el terapeuta.

8. El terapeuta establece solo aquellas limitaciones que son necesarias para conservar la terapia en el mundo de la realidad y hacerle patente al niño de su responsabilidad en la relación.



Axline, V. (2003). Terapia de Juego. Mexico: Editorial Diana. Recuperado de: http://elpsicoasesor.com/virginia-axline/